jueves, 8 de agosto de 2019

Mis conversaciones con Pepo y la historia de cómo se hizo dibujante



Qué Pasa
Mis conversaciones con Pepo y
la historia de cómo se hizo dibujante

Miguel Ortiz
Dibujante de Condorito

MAR 6 AGO 2019 | 03:47 PM

Miguel Ortiz, uno de los primeros dibujantes de Condorito, reconstruye de sus propias conversaciones con Pepo, cómo terminó dándole vida a la historieta.

Al poco tiempo de estar trabajando en la revista Condorito, Pepo me llamó y me dijo: “Te invito a caminar unas cuadras y a tomar un rico chocolate con pasteles que hay en un lugar cercano al otro lado del Mapocho”. “Ok” le dije, y salimos a dar el paseo que Pepo hacia normalmente tipo 16 horas.

En el trayecto me explicó que con el tiempo las piernas se atrofian debido al tiempo que llevas sentado. “Normalmente a esta rutina me acompaña Nato (Renato Andrade)”.

Fue en estas caminatas, donde me contó cómo se hizo dibujante.

Pepo, René Ríos Boettiger, nació en Concepción, el 15 de diciembre de 1911. Estudió tres años Medicina, estudios que abandonó por su interés por el cómic. Llegamos al café, era una casa vieja estilo alemán atendida por sus dueños, un matrimonio de ancianos alemanes, que estaban solos, pero el chocolate y los pasteles los preparaban muy bien.

Fue en uno de esos paseos, que Pepo nos contaba a Ric, Ricardo González, y a mí, que el sueño de su padre era que fuera médico igual que él.

Una de las cosas que él hizo, como travesura, era ver cómo su padre atendía a sus pacientes: para ello se escondía tras las cortinas que cubrían de pared a pared el estudio que su padre tenía en casa. Después jugaba con sus amiguitos al doctor.

Su interés por el dibujo lo tuvo a muy temprana edad. El papá lo veía como una en-tretención momentánea, ya que el soñaba en verlo como médico, pero indirectamente le fomentaba el vicio. Así se suscribió a la revista Topaze, revista satírica con contenido político, y la dejaba en lugares visibles para que el joven Pepo la viera.

En una oportunidad, cuando faltaba como un mes para su cumpleaños, el papá lo llamó y le dijo: “Hijo, quiero celebrar tu cumpleaños en grande. Invita a tus amiguitos del barrio y a todo tu curso a la mejor confitería de Concepción”. Pepo llevó a los muchachos a la confitería que le indicó su papá y cuando llegó al lugar, dice que los amiguitos lo recibieron con un gran aplauso. Su padre había enviado a enmarcar como 40 dibujos suyos, a él se le entró el habla, se sintió tan emocionado que visitó varias veces la exposición, luego abrazó a su papá. Fue un regalo inolvidable, tenía 11 años, ya publicaba dibujos en el sur de Concepción.

En otra oportunidad pensó hacer una revista, la hizo en el formato de la revista Topaze, pero la mantenía guardada. Al año siguiente se le perdió la carpeta en la que tenía los originales de su revista. Me contó que se sintió furioso, porque pensó que le serviría más adelante como muestra. Nuevamente, el cumpleaños siguiente fue con sus amigos en la misma confitería pero la exposición no estaba. Cuando tomaba once, un mensajero interrumpió y preguntó por Pepo, esta vez la emoción fue muy superior a la anterior: el paquete que le entregó el mensajero fue mejor que los cuadros, esta vez eran 100 ejemplares de su revista. Ahora tenía 12 años.

Más adelante, Pepo, entró a estudiar Medicina, por su habilidad era el encargado del diario mural de la facultad, el que llenaba de caricaturas. Un día los amigos de la escuela de medicina le dijeron que ¿por qué no llevaba sus dibujos a la revista Topaze?

Pepo preparó un portafolio y lo llevó a Zig Zag, se presentó al director de Topaze, Jorge Delano (Coke), que al ver los dibujos le dijo: “Si te quedas ahora aquí, te contrato”. Pepo se quedó, el cómic era su camino, sus padres vinieron a Santiago a verlo, el encuentro fue muy emotivo, Pepo abrazó a su padre y le dijo: “Lo intenté”. “Siempre lo supe hijo, trata de ser el mejor”.

En 1942 sucede un acontecimiento muy importante para los dibujantes chilenos y público en general: llega a Chile Walt Disney en persona, en una gira de buena voluntad, que hizo por México, Brasil, Argentina y Chile, no entraré en detalle sobre el objetivo de la gira pero tuvo una amplia repercusión en Chile ya que el había estrenado con mucho éxito la película: Blanca Nieves y los 7 enanitos.

La Embajada de los Estados Unidos le pidió a Jorge Delano (Coke) que hiciera de anfitrión, ya que, él tenía doble nacionalidad chileno-norteamericana: su tío era Franklin Delano Roosevelt.

El tema es que Disney invitó a todos los dibujantes de esa época a la premier de Los Tres Caballeros, que traía un corto al final que se llamaba Saludos a Chile.

Antes de que terminara la película, Pepo abandonó muy molesto la sala porque el personaje que representaba a Chile era un pequeño avioncito que cruza la cordillera desde Mendoza con una carta dirigida a Coke. El avión se llamaba Pedrito. Pepo decía que aquí no se fabrican aviones por eso un día se encerró en su estudio y creo lo que es hoy “un segundo símbolo patrio”.

Pepo nos contaba que tuvo varios años archivada la carpeta con Condorito, hasta que un día lo llama Felix López, director de Don Fausto, para encomendarle una página de chistes para una revista que estaba a punto de lanzarse. Se llamaba Okey. Le dijo, Pepo así vio la oportunidad de lanzar a Condorito, personaje que al principio tenía más traza de ave, pero que con el tiempo se fue humanizando.

Han pasado muchos años. Siempre recordaré al tipo bonachón y buen amigo que fue Pepo y que además me puso a trabajar en el cómic, lo que siempre me ha gustado.

A 70 años de Condorito: la mejor caricatura de Chile

FOTO 1: PILAR LABRA, DEPARTAMENTO DE EXTENSIÓN CULTURAL, BIBLIOTECA NACIONAL. FOTO 2: MIGUEL ORTIZ, EL ÚLTIMO DE LOS DIBUJANTES ORIGINALES QUE TRABAJÓ CON PEPO. FOTO 3: COLECCIÓN HEMEROTECA, BIBLIOTECA NACIONAL. FOTO 4: EL PRIMER LIBRO DE CONDORITO, DE 1952. COLECCIÓN HEMEROTECA, BIBLIOTECA NACIONAL.


Qué Pasa
A 70 años de Condorito:
la mejor caricatura de Chile

Autor: Francisco Corvalán

MAR 6 AGO 2019 | 03:34 PM



Creada como una sencilla tira cómica, finalmente se transformó en un retrato de la sociedad chilena de la segunda mitad del siglo pasado.

El 6 de agosto de 1949, una extraña tira cómica debutaba en la revista OK. Bajo el título “Condorito”, la viñeta relataba la historia de un pajarraco (mitad cóndor, mitad humano).

A siete décadas de su debut, Condorito y los distintos personajes que lo han acompañado se han convertido en un ícono de la cultura pop de Chile, y en un referente que retrató la sociedad chilena en la última mitad del siglo XX.

La suegra, con doña Tremebunda; el compadre con don Chuma; o el “sobrino Coné”, que en realidad es el hijo no reconocido. Todos ellos responden a estereotipos que reflejan mucho del éxito de la historieta que cumple 70 años.

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Miguel Ortiz, dibujante del primer equipo de Condorito, recuerda que el gran responsable de capturar los rasgos más icónicos de la gente fue el precisamente el creador de la historieta, René Ríos Boettiger, también conocido como Pepo. “Él se inspiraba mucho cuando estaba de vacaciones y les hacía caricatura a las personas que le llamaban la atención, pero después las convertía en personajes”, declara Ortiz.

Juan Enrique Plaza, quien fue dibujante de Condorito entre 1988 y 2016, cuenta que “Pepo resumió genialmente muchos arquetipos en la revista. Fueron formando su propia iconografía, por lo que pasaron a ser ellos un chiste en sí mismo”. Así es como poco a poco apareció Ugenio, Garganta de Lata o Pepe Cortisona.

“De alguna manera, Condorito fue bien hijo de su tiempo”, destaca el escritor, Francisco Ortega. La mayoría de los personajes que nacieron en la historieta fueron tomados a partir de estereotipos populares que se daban en esa época, tanto en Chile como en gran parte de Latinoamérica. Esto significó también que el cómic haya tenido una muy buena llegada en países como Perú, Bolivia o México. “Es fácil sentirse cercano al fútbol, con estos clichés del borracho, la suegra, el compadre, que eran antiguamente las bases del humor popular”, explica Gonzalo Oyanedel, guionista y autor de cómics.

El personaje más conocido del país

Sin embargo, la herencia que ha entregado a los historietistas posteriores responde a su popularidad y no a su esencia. “Condorito es por lejos el personaje más importante de Chile, y más conocido también. Es el equivalente a Mickey Mouse y Superman”, agrega el escritor Francisco Ortega. El éxito que tuvo la historieta creada por René Ríos Boettiger, o Pepo, se traduce en la gran cantidad de ejemplares que se han lanzado durante su historia.

“No puedo pensar en un producto de ficción nacional que refleje tanto a nuestra sociedad como Condorito”, destaca el autor y guionista de historietas, Gonzalo Oyanedel. Durante mucho tiempo, los personajes de Condorito fueron el reflejo paródico de la sociedad chilena, así también como de gran parte de Latinoamérica. “Condorito se desarrolla y tiene su mejor ejemplo en un medio que es tremendamente postergado como la historieta, que no es menor” destaca también Claudio Álvarez, editor de Acción Cómics.

“Condorito es un personaje crucial en la historia cultural de nuestro país. El humor que contienen cada una de sus historietas permite evidenciar, a punta de ingenio, los detalles y cambios que ha enfrentado nuestra sociedad. Es que las creaciones de Pepo, muchas veces nos hacen reconocernos, pues cada uno de sus personajes tienen alguna característica de nuestra identidad”, dice Consuelo Valdés, ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio,

La historieta protagonizada por el cóndor ha tenido varias modificaciones a lo largo de su historia. En su primera aparición, como tira cómica en la revista Okey, Condorito buscaba robar una gallina. Además, en todas las viñetas era dibujado con un cigarro encendido en su boca. Poco a poco el personaje fue modificado, se le fueron añadiendo otros personajes y el tiraje comenzó a ser más seguido. “Los artistas buscaban una identidad nacional, valorizaban lo popular, los personajes urbanos populares”, comenta Omar Pérez Santiago, autor de Breve historia del cómic en Chile.

“Llegamos a tener un tiraje de más de cien mil ejemplares”, cuenta Miguel Ortiz. El primer libro de Condorito fue lanzado en 1952, tres años desde su primera aparición. “Fue un acontecimiento único, tenía unos tirajes tremendos. Empezó siendo publicado una vez al año y terminó siendo publicado cada quince días, eso sin contar la revista de Coné”, añade Juan Enrique Plaza.

El legado

Las historietas han mutado desde que apareció el “pajarraco” hace 70 años. Los críticos no reconocen que nuevas obras están inspiradas en el trabajo de Condorito. “La herencia de Condorito tiene que ver con hacer un cómic en grandes cantidades. Pero estéticamente y conceptualmente no veo que haya influenciado a otras historietas”, enfatiza Ortega.

Oyanedel advierte que si bien comparte que el legado editorial no continuó con otros cómics “no creo que haya una historieta que haya podido replicar sus cómics, ni que haya tenido éxito en rescatar lo chileno”.

En el pasado quedaron las grandes oficinas que albergaban a dibujantes y equipos creativos. La producción de historietas en grandes cantidades es la muestra de le época de oro que vivió el cómic en los años 50 y 60.

Hoy la revista sobrevive en otros formatos, que incluyen las redes sociales, e incluso, el cine.

jueves, 18 de abril de 2019

QUE PASA - la tercera - 17-04-19

MIGUEL ORITZ EN LA REALIZACIÓN DE LA EXPO-COMIC,
QUE ORGANIZA TODOS LOS AÑOS EN SANTIAGO.

Qué Pasa
Miguel Ortiz, el último de los dibujantes originales
de Condorito: “La revista está más viva que nunca”

Autor: Francisco Corvalán

MIE 17 ABR 2019 |  04:57 PM

Corrían los años 50 y Miguel Ortiz (82) trabajaba ensimismado en su mesa de dibujo, en la Editorial Zig Zag. Alguien se le acerca y le mueve su mesa intencionalmente para llamar su atención. Miguel miró y ahí estaba René Ríos Boettiger, Pepo. “Vas a tener noticias mías”, le dijo. Al poco tiempo lo invitó a comer para mostrarle la maqueta de la primera edición de Condorito. La portada estaba pintada a témpera y Ortiz sintió un apego inmediato por la historieta.

Hoy, es el último de los dibujantes del primer equipo que le dio vida al ave que hoy es patrimonio cultural. Él mismo se encarga de hacer perdurar el legado de Condorito, ofreciendo un dibujo autografiado por la compra de un libro. Miguel Ortiz, en conversación con Qué Pasa, cuenta sobre sus inicios, su consolidación en el cómic y sus esfuerzos por realzar el vuelo de la historieta que triunfó más allá de los Andes.

Oriundo de Temuco, Miguel Ortiz se empezó a relacionar con el dibujo desde pequeño. Su abuelo, quien leía los periódicos de la época para informarse sobre la Segunda Guerra Mundial, entre otras cosas, desechaba los suplementos de historietas. Ahí es cuando Miguel los recogía de la basura, los leía e intentaba copiarlos con papel y pluma. “Me acuerdo que los primeros dibujos que hice eran de Mickey Mouse. No podía hacerlo con pluma y después me dijeron que los hiciera con pincel”.

Su talento lo llevó a comenzar su carrera como dibujante a los 13 años. Medio en broma, medio en serio, se presentó en el diario Austral de Temuco. El Director del diario lo contrató y Miguel iba después de clases a rellenar letras y dibujar anuncios que no le motivaban mucho. “Lo único que alcancé a dibujar allí fue un viejo pascuero, tamaño postal”, recuerda Ortiz.

Cuando terminó el colegio le llegó una invitación para trabajar como dibujante en el diario El Clarín, en Santiago. Sin haber visitado antes la capital, se bajó del tren con mucho miedo. Poco a poco fue adquiriendo experiencia en el diario, dibujando anuncios publicitarios. “Las tiendas que publicitábamos andaban preguntando por mí para darme regalos”. Pero su sueño era dibujar historietas, y el norte de cada dibujante en esa época era trabajar en Zig Zag.

Allí llegó por invitación de Temístocles “Themo” Lobos, creador de “Ogú y Mampato”. Allí, Ortiz se encargaba de dibujar para algunas de las revistas que estaba bajo la dirección de Lobos. Sin saber que Pepo rondaba por ahí con el interés de llevarlo a trabajar con él. Le ofreció ser parte del equipo que le diera vida a Condorito. Desde ese momento, Ortiz colaboró en diseñar las viñetas del característico cómic que este año cumple siete décadas de vida.

Condorito está más vivo que nunca

Luego de la quiebra de Televisa en Chile, editorial encargada de publicar a Condorito durante los últimos 26 años, se temió por el fin de la historieta. En ese momento, Miguel Ortiz se asoció con el hijo de René Ríos para relanzar la primera edición, junto a una colección de chistes inéditos, en tapa dura y a todo color. La nueva versión, publicada bajo la editorial Origo, revive a Condorito para entregar risas a las siguientes generaciones.

Entre otras iniciativas, Miguel Ortiz organiza la Expo-Comic Chile que se realiza todos los años en nuestro país. “Es la forma que encontré para hacer que el cómic no muera, y que muchos tengan la oportunidad de dibujar cosas apasionantes”, destaca Ortiz.